Y que las tristezas se vayan durmiendo de a poquito en un rincón
solitario, encerrados en una cajita rodeada de un moño frágil, cuanto más se
llena, más pareciera explotar.
Y que tu cielo sea azul y las hojas de los arboles sacudan
tu pelo.
Que tu sonrisa se vuelva eterna y no se apague en las
noches, que tu cuerpo siga tan vivo, sorprendente.
Que esa viva pasión roja en el corazón se vuelva a encender
cada mañana y tus chispas enciendan demás corazones. Que es la vida sino las
pasiones humanas por transformarlo todo. Si nuestra vida vale la pena, si luchamos
por transformarla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario